"Hay tiempo, siempre hay tiempo", le repiqueteaba la frase en la sien.
Tengo sólo media hora se dijo. Equivalía a dos cigarros. Así medía ahora el tiempo.
"Pensemos, mejor aún, mudemos el pensamiento del corazón a la cabeza"
Le paralizaba el mezclar, le anulaba la voluntad, le arrollaba la razón.
Mejor sintamos, no debería haber dejado pasar al miedo cuando se le presentó,Haberle regalado su tristeza en bandeja de plata.
Su pasión era ella y escribir.
Se desprendería de esa coraza hecha de piel y papel.
G.P.
